La experiencia de ser madre

Ser madre, puede ser una de las experiencias más enriquecedoras que de puede vivir.

El tutelaje de un niño conlleva una relación más intensa y vinculante que muchas otras que puedas enumerar.

Pero más allá de cargar con el peso de la 'responsabilidad' que esto implica, resulta mejor vivirla en un ambiente equilibrado, basada en el respeto e igualdad, una igualdad entendida como la presentada entre dos seres completos, dónde uno de ellos esta en camino de alcanzar su individualidad. Una individualidad que se va construyendo en gran medida tomando como base la propia individualidad que la madre (o padre, o mentor) hubiera formado y manifestado en su actuar cotidiano.

Una madre debe comprender que ha parido un ser social que se integrara al mundo. Un ser que viene a cumplir un plan propio y no ha cubrir un proyecto imaginado por ella o por cualquiera de los miembros del núcleo familiar. En ese sentido, en muchas ocasiones, los padres, suelen nombrar a sus hijos con su nombre o el de algún miembro de la familia que representa aspectos específicos de una personalidad que esperan 'ver reflejadas' en ellos. Así, los niños se ven encasillados en destinos de sus propios tíos o abuelos.

Lo que como madre se entrega al hijo se debe entregar con afecto, sin adición al sacrificio, con responsabilidad y desde la libertad. Es decir, entregando aquello que se desea en totalidad. Es un debate interminable la convivencia de calidad contra la convivencia de tiempo completo. Cualquiera que sea la decisión que se tome, si esta se hace desde la conciencia plena de que se hace con amor y con respeto a la propia individualidad.

Como madre, uno de los objetivos es entregar herramientas que ayuden a que el hijo pueda construir el edificio de su propia vida, aceptando que tome libremente aquellas que él juzgue adecuadas y rechace las inadecuadas para él.

Si se espera que el hijo alcance su individualidad, es muy importante la esfera de libertad que se le otorga. Se le debe permitir, y de ser posible facilitar, que tenga un espacio privado e íntimo en la casa, algo que pueda percibir como territorio propio. Un ser completo (como debemos ser nosotros como tutores), percibe la libertad como un elemento necesario que nos presenta la responsabilidad de ser elementos que aporten a la sociedad, y eso se transmite a un hijo no con limites, sino en gran medida con el ejemplo.

En cuanto a la elección de sus amistades, carrera, ropa, modismos, actividades de ocio, etc., hay que escucharle, brindarle nuestro punto de vista, pero no seleccionar nada por él, ni el prohibirle u obligarle. Si se le ha podido transmitir un adecuado ejemplo y la responsabilidad que esta libertad conlleva, sus elecciones nunca le crearan daño, pues habrá aprendido a respetarse.

Como madre, hay que ser comprensiva a que cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprender que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día. Si se le protege demasiado, se viola esa libertad que tanto hemos remarcado, y se puede fomentar un dependencia insana que permita un adecuado desarrollo.

Hay que evitar etiquetarle, si como madre decimos "mi hijo es tranquilo", "serio", "travieso", "tímido", etc., influimos en el propio concepto que él se forma de si mismo y limitamos el potencial que tiene como ser en formación. Por el contrario, hay que transmitirle que dentro de él están todas las posibilidades del ser, de que es potencialmente capaz de lograr y serlo todo.

Permitiendo que el respeto y libertad sean los ejes principales que guíen la relación madre/hijo, esta será placentera, equilibrada y redituara en una experiencia cautivante.

APSICAT
Somos tu alternativa.
+52 (55) 4149 8791
contacto {arroba} apsicat.com

Te gusta este contenido?

Compartelo en tus redes sociales.

Tienes preguntas o necesitas más información?

No dudes en llamarnos al +52 (55) 4149 8791 (en la Ciudad de México)