Se un líder no un jefe

El entusiasmo por llegar a nuestro objetivo son requisitos necesarios para un negocio. El beneficio de la empresa está vinculado directamente con los empleados y un buen líder sabrá emocionar a su equipo para llegar al éxito.

Te propongo que sigas estos 5 pasos para convertirte en un líder y dejes de ser el jefe.

1. Reconoce a tu equipo

Reconocer las habilidades y conocimientos de cada persona es crucial para desempeñar un puesto u otro. Es importante saber si… ¿Está capacitado? ¿Sabe cuál es su objetivo? ¿Le gusta su trabajo?, es decir: Si es la persona indicada para el puesto indicado.

Si tienes una PYME ¡Estamos de suerte! Tener una plantilla pequeña o media de trabajadores, nos da la oportunidad de conocer a cada miembro de nuestro equipo. Te darás cuenta de que algunos son aprendices visuales, otros mejores para aceptar críticas, unos prefieren guiar, y otros prefieren que les guíen, algunos buscan la rutina y otros se aburren de ella.

Lo que conocerás de ellos, no será ni malo ni bueno, cada persona es única y conocerla nos ayudará a saber guiarla mejor hacia nuestra meta.

2. Establece metas claras y alcanzables

Saber hacia dónde vamos con las herramientas que tenemos es indispensable para llegar al éxito.

Debes saber lo que tu equipo es capaz de hacer y fijar una meta que realmente puedan alcanzar. Tu equipo debe saber qué se espera de ellos tanto a corto como a largo plazo.

¿Parece complejo? No lo es, todo esto se puede unir en un paso, prueba a establecer los objetivos juntos, ellos te ayudarán a ti, y tú les ayudarás a ellos, en definitiva obtendrás ¡el trabajo de un gran equipo!

Pero, ¡cuidado! las misiones imposibles destruyen la moral de cualquier equipo.

3. Sé un buen líder

Actúa de manera natural, quítate la careta y genera confianza en tu entorno.

Un jefe manda a las personas, un líder aconseja y guía hacia los objetivos.

Un jefe se preocupa por las cosas, un líder se preocupa por las personas.

Recuerda, no hay autoridad sin respeto, y de eso… ¡yo sé mucho!

4. Demuéstrales que su trabajo tiene valor

Aunque la “típica” frase de ¡buen trabajo! o ¡habéis trabajado duro! nos gusta escucharla, en ocasiones no es suficiente, hazles saber que realmente son necesarios en el día a día del negocio, cita ejemplos concretos de cómo el equipo ha trabajado duro y qué han conseguido.

5. Crea un clima soleado

Mantén una actitud positiva y contágiala al resto, el equipo estará seguro de seguir. Se amable y respetuoso, tanto como te gustaría que ellos lo fueran.

Entrar en el lugar donde pasamos la mayor parte del día sintiéndonos felices, seguros y cálidos, ¡es todo un placer!

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