Soledad (no) deseada

El sentimiento de soledad no siempre es perjudicial. A veces las personas eligen destinar parte de su tiempo a realizar tareas en solitario. En este caso se trata de una soledad buscada que nada tiene que ver con sentimientos de tristeza, sino que puede ser muy gratificante porque fomenta el bienestar emocional. Se trata más bien de gozar de momentos de intimidad más que de soledad.

Cuando una persona decide disponer de tiempo para estar solo, se trata de alguien que disfruta de estar sin la compañía de los demás durante un tiempo limitado. Esto significa que se es capaz de estar sin otras personas, señal de autonomía e independencia. Cuando una persona tiene vínculos sanos y fuertes con las personas de su entorno está preparada para disfrutar de su intimidad, no sufre por estar sola porque sabe cuenta con personas cercanas que le aportan bienestar y a las que puede recurrir si lo desea.

La soledad deseada resulta recomendable para cualquiera. Todo el mundo debería reservar ciertos momentos de intimidad para uno mismo, donde es probable que se sienta una sensación cercana a la libertad, que a su vez puede inspirar el sosiego necesario para sobrellevar el estrés de la vida diaria. Más aún en la sociedad actual, en la que es difícil encontrar situaciones en las que se pueda disfrutar de dicha sensación de libertad, normalmente por falta de tiempo debido a las obligaciones diarias.

Sin embargo, hay muchas veces que la soledad no es deseada. Cuando la soledad no es deseada puede provocar emociones negativas que vienen motivadas por ser la soledad una circunstancia que la persona no ha elegido.

Cuando no se tienen vínculos con los demás o éstos son superficiales, suelen aparecer sentimientos de tristeza que afectan al estado de ánimo y que disminuyen la motivación para relacionarse. Aislarse socialmente no es, normalmente, un deseo. Hay personas que optan por no relacionarse en exceso pero desearían tener vínculos sociales satisfactorios, aunque algo les impide relacionarse con normalidad.

Normalmente se trata de individuos con falta de habilidades sociales o con miedo exagerado a estar con otras personas, lo que impide relacionarse y establecer relaciones íntimas. La soledad que no es deseada también puede producirse por un cambio repentino en el entorno, como ocurre con la ruptura de relaciones personales.

Como vemos, la soledad en sí misma no tiene un cariz negativo. Todo depende de si es elegida o no, lo que la provoca y como se vive.  

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