Terapia infantil

Los padres suelen pensar que la infancia es una etapa idílica y sin problemas, en la cual las mayores preocupaciones son los juegos y el colegio. Puede parecer que es verdad que los niños/as no tienen los problemas del adulto pero no debemos de olvidar que también tienen “sus propios problemas” y que estos les pueden hacer sufrir y sentir igual que a nosotros.

Como padres, nuestro objetivo principal es que nuestros hijos/as logren ser felices, siendo un elemento fundamental que tengan una personalidad equilibrada y madura que les ayude a afrontar los avatares de la vida y a tomar buenas decisiones. La personalidadempieza a formarse en la niñez y, en esta etapa hay momentos que algunos padres pueden verse desbordados sin saber cómo orientar a su hijo/a.

Es en estos momentos cuando toma relevancia la figura de la terapia infantil.

1. En la etapa infantil, la actuación del psicólogo/a está dirigida, sobre todo, a orientar a los padres porque el/la niño/a depende absolutamente de ellos. Más adelante, en la pre-adolescencia y adolescencia, el trabajo va dirigido tanto a padres como al niño/a o joven.

Por ejemplo:

  • Discernir la conducta normal. A veces, lo que es normal a una edad, no lo es a otra. Es misión del psicólogo determinar si la conducta que preocupa a los padres es o no una fase más en su evolución.

  • Técnicas de modificación de conducta y pautas para educar. Por ejemplo, rabietas, problemas para comer o irse a la cama, miedos….

  • Situaciones estresantes que les pueden afectar de forma negativa.

  • Ayudar a los padres a desarrollar fuertes vínculos afectivos, necesarios para que la adolescencia no suponga una ruptura difícil de reconducir.

  • Desarrollar una autoestima sana.

2. Otro aspecto de la psicología infantil es la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de las dificultades de aprendizaje: dislexia, discalculia, disortografía, disgrafía, TDAH.

Para afrontar estas dificultades, además del trabajo que se hace en el colegio, es necesario dar un apoyo especializado y de forma individual para adaptar el ritmo y la exigencia a la situación de cada niño/a.

3. También los/as niños/as, y con más frecuencia, los adolescentes, pueden padecer determinados trastornos que requieren la aplicación de técnicas de la psicología clínica.

4. Sobredotación. Evaluación, diagnóstico y seguimiento de niños/as con altas capacidades.

5. Inteligencia emocional y habilidades sociales. La convivencia es un elemento fundamental en nuestro día a día. De su éxito o su fracaso depende buena parte de la calidad de vida. Necesitamos, por tanto, desarrollar las habilidades sociales, para que la persona madure, acepte y se vea aceptada, y se sienta a gusto consigo misma y con los demás.

Señales que, si son persistentes, nos indican la necesidad de pedir ayuda especializada:

En niños/as pequeños

  • Cambios importantes en el rendimiento escolar.

  • Malas notas, a pesar de hacer grandes esfuerzos.

  • Niños muy preocupados o excesivamente ansiosos y que no quieren hacer las actividades propias de su edad.

  • Excesivamente inquietos, más de lo normal.

  • Pesadillas continuas durante un período de tiempo largo (varios meses)

  • Desobediencia o agresión persistente (más de 6 meses) y conducta retadora hacia padres, profesores, adultos.

  • Rabietas frecuentes e inexplicables.

En pre-adolescentes y adolescentes:

  • Cambios importantes en el rendimiento escolar.

  • Dificultad para enfrentarse a los problemas o actividades diarias.

  • Cambios importantes en los hábitos de alimentación y sueño.

  • Muchas quejas de molestias o dolor físico.

  • Estado de ánimo triste, depresivo y actitud persistentemente negativa, con frecuencia acompañado de apetito pobre, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte.

  • Abuso de drogas o de alcohol.

  • Miedo a engordar que le lleva a comer mal o comer poco.

  • Pesadillas persistentes.

  • Amenazas de hacerse daño a si mismo o hacer daño a otros.

  • Comportamiento auto lesivo (cortes en manos y brazos) .

  • Arranques frecuentes de ira y agresión.

  • Amenazas de irse de casa.

En APSICAT, contamos con la experiencia y habilidades para apoyarte con cualquiera de las situaciones descritas.

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